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«La primera ley de la Ecología es que todo está relacionado con todo lo demás.» 

Barry Commoner

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Pasado, presente y futuro de la utilización de insecticidas químicos en la agricultura

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Alertas automáticos. Modelos predictivos. Calendario del Ciclo de vida de las plagas. Integración con estaciones mteorológicas. Cálculo de la fecha de tratamiento óptimo. Registro de capturas y monitoreos.

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Uso de insecticidas químicos en la agricultura - FuturCrop

Pérdidas mundiales en la agricultura causadas por las plagas

Aún actualmente, a nivel mundial, se estima que las pérdidas anuales de cosechas debido a las plagas y enfermedades oscila  entre el 20 y el 40 por ciento de la producción. En términos de valor económico, las plagas y  las enfermedades de las plantas le costó a la economía global alrededor de 220 mil millones de dólares anuales, y los daños producidos por insectos invasores, o plagas transfronterizas (un fenómeno preocupante, consecuencia del cambio climático y del comercio global)  alrededor de US $ 70 mil millones.

Los insecticidas pueden ser eficientes en el control de plagas cuando se utilizan adecuadamente y como parte de un enfoque integrado de manejo de plagas (IPM, por sus siglas en inglés). Sin embargo, su eficacia puede variar dependiendo de varios factores, incluyendo el tipo de insecticida, el objetivo de control, la dosificación, la frecuencia de aplicación, y las prácticas agrícolas y de aplicación.

Aquí te presento algunos aspectos que influyen en la eficacia de los insecticidas en el control de plagas:

  1. Selección del Insecticida: Es crucial elegir el insecticida adecuado para el control específico de la plaga objetivo. No todos los insecticidas son efectivos contra todas las plagas, y algunas plagas pueden desarrollar resistencia a ciertos insecticidas con el tiempo.
  2. Modo de Acción: El modo de acción del insecticida y su toxicidad específica para el insecto objetivo pueden influir en su eficacia. Algunos insecticidas actúan sobre el sistema nervioso del insecto, mientras que otros pueden interferir con el desarrollo, la reproducción o la alimentación.
  3. Resistencia de las Plagas: La resistencia de las plagas a los insecticidas es un problema creciente que puede reducir la eficacia de los insecticidas en el control de plagas. Las plagas pueden desarrollar resistencia a los insecticidas debido a la exposición repetida a los mismos productos químicos a lo largo del tiempo.
  4. Aplicación y Dosificación: La aplicación correcta del insecticida, incluyendo la dosificación adecuada, el momento oportuno y la cobertura uniforme del cultivo, es esencial para maximizar la eficacia del control de plagas y minimizar los riesgos para el medio ambiente y la salud humana.
  5. Impacto Ambiental y Secundario: Es importante considerar el impacto ambiental de los insecticidas, incluyendo la contaminación del agua, el suelo y el aire, así como los efectos adversos en la fauna silvestre, los polinizadores y otros organismos no objetivo.
  6. Enfoque Integrado de Manejo de Plagas (IPM): El uso de insecticidas debe formar parte de un enfoque integrado de manejo de plagas que combine diferentes métodos de control, como el control biológico, la rotación de cultivos, el uso de variedades resistentes y prácticas agrícolas sostenibles. Esto ayuda a minimizar la dependencia de los insecticidas y a reducir los riesgos asociados con su uso.

Mientras que el uso de insecticidas químicos ha proporcionado herramientas efectivas para controlar las plagas y reducir las pérdidas en la agricultura, también ha planteado problemas y desafíos relacionados con la resistencia de las plagas, la salud y el medio ambiente. Como resultado, se ha reconocido la necesidad de adoptar enfoques integrados y sostenibles para el manejo de plagas, que combinen el uso de insecticidas con otras estrategias de control, como el control biológico, la rotación de cultivos, el uso de variedades resistentes y prácticas agrícolas sostenibles, para garantizar la salud y la sostenibilidad a largo plazo de la agricultura.

Presencia de las plagas en el mundo

El grado de saturación en un país es el número de plagas y patógenos actualmente presentes dividido por el número de plagas y patógenos que podrían ocurrir. Para una región es la media de los países de esa región.

Aproximadamente el 10% de las plagas y enfermedades de las plantas ya han infestado la mitad del países que podrían haber infestado. Y este fenómeno está aumentando debido a diversos factores, entre los que se encuentran el movimiento de materiales de siembra, el comercio internacional y el aumento global de las temperaturas. A pesar del incremento en el uso de insecticidas químicos en la agricultura, nuevas plagas arruinan las cosechas de aquellos lugares donde se implantan por primera vez.

Las promesas de incremento de las cosechas lanzadas al viento por empresas y lobbies no se han materializado. Los agricultores han perdido control de sus costes, y las malezas y las plagas serán cada día más resistentes al uso indiscriminado de los pesticidas. El futuro de los alimentos que realmente necesitamos involucra suelos saludables y sistemas de cultivo biodiversos.

El azufre, el sulfato de cobre, la cal, el arsénico, la nicotina, son sustancias que se han utilizado tradicionalmente en la agricultura para preservar las cosechas del ataque de las plagas. Muchas de esas sustancias son tóxicas para todos los seres vivos, pero también esenciales para la vida. Algunas de estas sustancias pueden ser componentes de algunos medicamentos.

El uso de insecticidas químicos en la agricultura

Insecticidas químicos de primera generación: organoclorados

A principios del siglo XX, con el desarrollo exponencial de la industria de síntesis química, se empezaron a utilizar en la agricultura los plaguicidas sintéticos, inicialmente plaguicidas organoclorados, como el DDT, el Lindano, Aldrin, Endrin, Endosulfán, etc. Se trataba de sustancias semivolátiles y persistentes, que aseguraban un efecto insecticida más prolongado sobre los cultivos. En un primer momento fueron una solución rápida, económica y fácil al problema de las plagas.

Los insecticidas organoclorados actúan principalmente interfiriendo con el sistema nervioso de los insectos. Actúan como moduladores del canal de sodio en las membranas celulares de los insectos. Estos canales son cruciales para la transmisión de los impulsos nerviosos. Al interactuar con estos canales, los organoclorados alteran la función normal del sistema nervioso, lo que lleva a una hiperexcitabilidad neuronal y, finalmente, a la parálisis y muerte del insecto.

Al perturbar la función normal de los neurotransmisores y los canales iónicos en el sistema nervioso de los insectos, los plaguicidas organoclorados causan una desregulación de la actividad neuronal. Esto conduce a síntomas como convulsiones, parálisis y, finalmente, la muerte del insecto.

Algunos insecticidas organoclorados también pueden actuar como disruptores endocrinos, interfiriendo con el sistema hormonal de los insectos. Esto puede afectar el desarrollo, la reproducción y otros procesos fisiológicos importantes para la supervivencia de los insectos.

    Dichos insecticidas se utilizaron extensivamente desde la década de los 50 hasta los años 70.

    Sin embargo, posteriores  estudios científicos demostraron que esos componentes químicos se acumulaban en los tejidos vivos y aumentaban su concentración al ascender en la cadena trófica. Esto significa que los organismos que consumen estos insecticidas, ya sea directa o indirectamente, pueden acumular cantidades cada vez mayores de estos compuestos en sus tejidos, lo que puede tener efectos adversos en su salud y supervivencia. Y se relacionaron con efectos nocivos sobre la salud: un incremento del riesgo de cáncer, origen de malformaciones y otras patologías.

    Los insecticidas organoclorados han sido objeto de preocupación debido a sus efectos adversos en la salud humana. Estos son algunos de los problemas potenciales asociados con la exposición a organoclorados-

    • Disrupción Endocrina: Los organoclorados pueden actuar como disruptores endocrinos, lo que significa que pueden interferir con el sistema hormonal del cuerpo. Esto puede afectar la producción, liberación, transporte, metabolismo y eliminación de hormonas, lo que puede tener un impacto en la función reproductiva, la salud sexual y otros sistemas fisiológicos.
    • Problemas Reproductivos: Se ha sugerido que la exposición a organoclorados puede estar asociada con una disminución de la calidad del esperma, la reducción de la producción de testosterona y otros problemas reproductivos en los hombres. Estos compuestos pueden afectar la función testicular, la espermatogénesis y otros aspectos del sistema reproductivo masculino.
    • Cáncer: Algunos estudios han investigado la posible relación entre la exposición a organoclorados y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer en los hombres, como el cáncer de testículo, cáncer de próstata y linfoma no Hodgkin. Aunque los resultados son mixtos y no concluyentes, la investigación en este área continúa para determinar cualquier asociación significativa entre la exposición a organoclorados y el riesgo de cáncer en los hombres.
    • Sistema Nervioso y Desarrollo: La exposición a organoclorados durante el desarrollo fetal y la infancia puede tener efectos adversos en el sistema nervioso central y el desarrollo neurológico en los niños, lo que puede tener implicaciones para la salud y el bienestar a lo largo de la vida. Aunque este efecto es más relevante para el desarrollo en general que específicamente para los hombres, sigue siendo una preocupación importante.
    • Exposición Ocupacional: Los hombres que trabajan en la agricultura, la fabricación de plaguicidas, la aplicación de plaguicidas y otras ocupaciones relacionadas con la exposición a organoclorados pueden estar en mayor riesgo de efectos adversos para la salud debido a la exposición ocupacional a estos compuestos.

    Consecuentemente, a partir del año 2000 los insecticidas organoclorados se prohibieron en numerosos países. A pesar de ello, todavía convivimos con sus residuos, pues aún se encuentran en los seres humanos y mamíferos en todo el planeta muchos años después de que su producción y uso hayan sido limitados

    Plaguicidas químicos de segunda generación: organofosforados y carbamatos

    Pero la agricultura de producción intensiva ya se había acostumbrado a la utilización de los productos químicos, pues reducían algunas labores del campo, eran relativamente sencillos de aplicar, inicialmente baratos, y se podían repetir los tratamientos cuantas veces hiciera falta.

    Con la prohibición de los primeros insecticidas sintéticos, el sector agrícola necesitaba similares productos que utilizar. Y se trataba de un gran nuevo mercado para las empresas químicas. Además, las empresas químicas podían aprovechar para la agricultura los avances realizados durante la Segunda Guerra Mundial en el desarrollo de gases neurotóxicos de uso exclusivamente militar. Se desarrollaron y comercializaron para el uso agrícola los insecticidas organofosforados (malation, paration, etc) y los carbamatos. Los primeros son muy tóxicos para el hombre, aunque poco persistentes pues se eliminan en la orina. Consolidaron su uso agrícola a partir de los años 50, hasta la actualidad.

    Los insecticidas organofosforados son una clase de plaguicidas que actúan principalmente como inhibidores de la enzima acetilcolinesterasa, una enzima crucial para la transmisión de los impulsos nerviosos en el sistema nervioso de los insectos y otros organismos. Los organofosforados se unen y bloquean la actividad de la enzima acetilcolinesterasa, que normalmente degrada el neurotransmisor acetilcolina en las sinapsis nerviosas. Al inhibir esta enzima, los organofosforados provocan una acumulación de acetilcolina en las sinapsis, lo que resulta en una sobreexcitación de los receptores de acetilcolina y una hiperactividad del sistema nervioso.

    Los organofosforados también pueden representar riesgos para la salud humana debido a su toxicidad y los efectos adversos que pueden causar.

    • Efectos Neurológicos por inhibición de la enzima acetilcolinesterasa, que es responsable de descomponer la acetilcolina, un neurotransmisor en el sistema nervioso. La inhibición de esta enzima puede llevar a una acumulación de acetilcolina en las sinapsis nerviosas, causando síntomas como mareos, debilidad, confusión, temblores, convulsiones y, en casos graves, parálisis y dificultad respiratoria.
    • Alteraciones Endocrinas: Algunos estudios han sugerido que la exposición a organofosforados puede estar asociada con alteraciones en el sistema endocrino, incluyendo la disrupción de los niveles de hormonas sexuales como la testosterona en hombres. Estas alteraciones endocrinas pueden tener efectos negativos en la función reproductiva, la salud sexual y otros procesos fisiológicos regulados por las hormonas.
    • Problemas Reproductivos: La exposición a organofosforados también se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas reproductivos en hombres, como la reducción de la calidad del esperma, la disminución de la fertilidad y un mayor riesgo de aborto espontáneo en las parejas femeninas expuestas. Estos efectos pueden estar relacionados con las alteraciones endocrinas y la toxicidad general de los organofosforados en el cuerpo.
    • Otros Efectos Adversos: Además de los efectos neurológicos, endocrinos y reproductivos, la exposición a organofosforados también puede estar asociada con otros problemas de salud en hombres, como irritación de la piel y los ojos, problemas respiratorios, síntomas gastrointestinales y efectos a largo plazo en la salud general y el bienestar.

    Los carbamatos (por ejemplo el carbaril o el propxur) son un grupo de insecticidas y acaricidas que actúan de manera diferente a los insecticidas organoclorados. A continuación, te explico el modo de acción de los carbamatos:

    El principal modo de acción de los carbamatos es la inhibición de la enzima colinesterasa, que es crucial para la transmisión de los impulsos nerviosos en el sistema nervioso de los insectos y otros organismos. Cuando un insecto es expuesto a un carbamato, el compuesto se une reversiblemente a la colinesterasa, impidiendo que la enzima descomponga la acetilcolina, un neurotransmisor clave. Como resultado, se acumula acetilcolina en las sinapsis nerviosas, lo que conduce a una hiperexcitabilidad neuronal, parálisis y finalmente la muerte del insecto.

      Los carbamatos (por ejemplo el carbaril, o el propoxur) son poco tóxicos y poco persistentes. Los carbamato son menos eficaces por tanto en su acción como pesticidas y, por ese motivo, se usan menos en la agricultura, y más como insecticida domésticos. Tampoco se trata de compuestos totalmente inofensivos pues son relativamente solubles, tienen por tanto facilidad para contaminar las aguas.

      Los problemas asociados con la exposición a carbamatos en los hombres son los siguientes:

      • Efectos Neurológicos: La exposición a altas dosis de carbamatos puede afectar el sistema nervioso, causando síntomas como mareos, dolores de cabeza, debilidad, temblores, convulsiones y, en casos graves, parálisis. Estos efectos pueden interferir con la capacidad de los hombres para realizar actividades diarias y tener un impacto significativo en su calidad de vida.
      • Efectos Reproductivos: Algunos estudios han sugerido que la exposición a carbamatos puede tener efectos adversos en la función reproductiva masculina. Se ha informado que la exposición a carbamatos puede reducir la calidad del esperma, disminuir la producción de testosterona y afectar la función testicular, lo que puede llevar a problemas de fertilidad y otros trastornos reproductivos en los hombres.
      • Toxicidad Aguda y Crónica: La exposición a altas dosis de carbamatos puede ser tóxica y potencialmente mortal. Además de los efectos neurológicos y reproductivos mencionados anteriormente, la exposición aguda a carbamatos puede causar síntomas graves, como dificultad para respirar, confusión, convulsiones, coma y, en casos extremos, la muerte.
      • Interacciones con Medicamentos: Los carbamatos pueden interactuar con ciertos medicamentos y otros productos químicos, lo que puede aumentar el riesgo de efectos secundarios y complicaciones en los hombres que toman medicamentos para tratar otras condiciones médicas. Es importante informar a los profesionales de la salud sobre cualquier exposición a carbamatos al recibir tratamiento médico para evitar posibles interacciones y complicaciones.
      • Exposición Ocupacional: Los hombres que trabajan en la agricultura, la jardinería, la aplicación de plaguicidas y otras ocupaciones donde pueden estar expuestos a carbamatos tienen un mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud debido a la exposición ocupacional. La falta de medidas de seguridad adecuadas y el manejo inadecuado de los plaguicidas pueden aumentar el riesgo de exposición y los problemas de salud asociados.

      Plaguicidas químicos de tercera generación: organoestannicos, neonicotinoides, piretroides.

      En años recientes se han desarrollado nuevos compuestos químicos que se aplican como insecticidas en la agricultura, como es el caso de los organoestannicos, los neonicotinoides (químicamente similares a la nicotina, y actualmente los insecticidas más utilizados), los piretroides (que emulan los efectos insecticidas de las piretrinas naturales), etc.

      Los organoestánnicos son compuestos que contienen enlaces entre átomos de estaño y carbono. Estos compuestos se han utilizado en diversas aplicaciones industriales y agrícolas, como estabilizadores en plásticos, biocidas en pinturas antiincrustantes para barcos y fungicidas en la agricultura. Sin embargo, su uso ha disminuido debido a preocupaciones sobre su toxicidad y impacto ambiental.

      El modo de acción de los organoestánnicos puede variar según el tipo de compuesto y su aplicación específica, pero aquí te presento algunas de las formas en que pueden actuar:

      1. Inhibición de la Enzima Aconitasa: Algunos organoestánnicos, como el tributilestaño (TBT), han sido identificados como inhibidores de la enzima aconitasa, que juega un papel crucial en el ciclo de Krebs o ciclo del ácido cítrico, una vía metabólica importante en las células. La inhibición de esta enzima puede interferir con el metabolismo celular y provocar diversos efectos tóxicos.
      2. Disrupción Endocrina: Los organoestánnicos, en particular el TBT, han sido reconocidos por sus efectos como disruptores endocrinos. Estos compuestos pueden interferir con el sistema endocrino al mimetizar o bloquear la acción de las hormonas naturales, lo que puede afectar el desarrollo, la reproducción y la función hormonal de los organismos expuestos.
      3. Toxicidad Celular: Los organoestánnicos pueden causar daño celular al interferir con la membrana celular y otros componentes celulares. Esto puede llevar a la apoptosis (muerte celular programada) o necrosis de las células, contribuyendo a la toxicidad general de estos compuestos.
      4. Efectos Genotóxicos y Cancerígenos: Algunos estudios han sugerido que los organoestánnicos pueden tener efectos genotóxicos, lo que significa que pueden dañar el material genético de las células, aumentando así el riesgo de mutaciones y cáncer.

      Debido a sus efectos tóxicos y su capacidad para persistir en el medio ambiente, los organoestánnicos han sido objeto de preocupación y regulación en muchos países. Su uso ha sido restringido o prohibido en ciertas aplicaciones, como pinturas antiincrustantes para barcos, debido a sus impactos adversos en los ecosistemas acuáticos y la fauna marina. Además, se han desarrollado alternativas más seguras y sostenibles para reemplazar a los organoestánnicos en diversas aplicaciones industriales y agrícolas.

      Los neonicotinoides son una clase de insecticidas neuroactivos que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos. A continuación, te explico cómo funcionan y cuál es su modo de acción:

      1. Interacción con los Receptores de Acetilcolina: Los neonicotinoides actúan como agonistas de los receptores nicotínicos de la acetilcolina (nAChR) en las células nerviosas de los insectos. Estos receptores son cruciales para la transmisión de los impulsos nerviosos en el sistema nervioso central de los insectos.
      2. Bloqueo de la Transmisión Nerviosa: Al activar los receptores nicotínicos de la acetilcolina, los neonicotinoides estimulan la liberación de neurotransmisores y provocan una hiperactivación de las células nerviosas. Esto conduce a una sobrestimulación y, eventualmente, al agotamiento de las células nerviosas, interrumpiendo la transmisión normal de los impulsos nerviosos.
      3. Parálisis y Muerte del Insecto: La sobreexcitación y el agotamiento de las células nerviosas causados por los neonicotinoides resultan en una parálisis muscular, pérdida de coordinación motora y, finalmente, la muerte del insecto debido a la incapacidad para alimentarse, volar o realizar funciones vitales.
      4. Efecto Selectivo en Insectos: Una de las características de los neonicotinoides es su selectividad hacia los insectos, lo que significa que tienen una toxicidad relativamente baja para mamíferos, aves y otros organismos no objetivo. Esto se debe a diferencias en la estructura y función de los receptores nicotínicos de la acetilcolina entre los insectos y otros animales.

      A pesar de su eficacia en el control de plagas, los neonicotinoides han generado preocupación debido a sus efectos potenciales sobre las poblaciones de polinizadores, como las abejas y otros insectos beneficiosos. Se ha sugerido que la exposición a dosis subletales de neonicotinoides puede afectar el comportamiento, la navegación, la reproducción y la supervivencia de los polinizadores, lo que plantea preocupaciones sobre la salud de los ecosistemas y la seguridad alimentaria.

      Debido a estas preocupaciones, algunos países han implementado restricciones o prohibiciones sobre el uso de neonicotinoides, especialmente en aplicaciones agrícolas que puedan afectar a los polinizadores.

      Los piretroides son una clase de insecticidas sintéticos que se derivan de los piretroides naturales, que son compuestos encontrados en las flores de ciertas plantas. Los piretroides se utilizan ampliamente en la agricultura y el control de plagas debido a su alta eficacia contra una amplia variedad de insectos y su relativamente bajo nivel de toxicidad para los mamíferos. Aquí te explico cómo funcionan los piretroides:

      1. Interacción con los Canales de Sodio: Al igual que los insecticidas organoclorados, los piretroides actúan interfiriendo con el sistema nervioso de los insectos. Específicamente, los piretroides prolongan la apertura de los canales de sodio en las neuronas, lo que provoca una hiperexcitabilidad neuronal. Esto conduce a una mayor frecuencia y duración de los impulsos nerviosos, lo que eventualmente lleva a la parálisis y la muerte del insecto.
      2. Modo de Acción más Selectivo: A diferencia de los insecticidas organoclorados, los piretroides tienen un modo de acción más selectivo que afecta principalmente a los insectos, mientras que tienen un menor impacto en los mamíferos. Esto se debe a diferencias en la estructura y función de los canales de sodio en los insectos y los mamíferos.
      3. Rápida Acción y Efectividad: Los piretroides son conocidos por su rápida acción y alta eficacia en el control de plagas. Su capacidad para matar rápidamente a los insectos los hace muy populares entre los agricultores y los profesionales del control de plagas.
      4. Persistencia y Residuos: Algunos piretroides pueden persistir en el medio ambiente durante un período prolongado, similar a los insecticidas organoclorados. Esto puede ser beneficioso en términos de control de plagas, pero también plantea preocupaciones sobre la contaminación ambiental y los residuos de plaguicidas en los alimentos y el agua.

      A pesar de los problemas que los estudios científicos están demostrando que numerosos pesticidas de tercera generación están causando en la salud y en el medio ambiente, se ha generalizado el uso agrícola de estos compuestos químicos en el control de plagas agrícolas.

      Realmente es muy difícil determinar el efecto de estos compuestos químicos en los organismos humanos. Puede tardar entre 20 o 30 años en manifestarse un efecto negativo en el organismo. Y la ciencia necesitaría otros 20 años para demostrar la relación de causa-efecto. Con dichos plazos, cuando un producto eventualmente se retire del mercado, para algunas personas, para el medio ambiente, puede que ya sea tarde.

      Lo razonable sería que a la industria agroquímica se le exigiera comprobar los efectos de todas las sustancias de sus productos a priori, y no a posteriori, por los efectos que tiene sobre los alimentos y por tanto sobre la salud humana.

      Consumo mundial de insecticidas

      Que la agricultura de producción intensiva actual depende de los insecticidas químicos para el control de las plagas es un hecho. Según los datos de la Faostat, el organismo de estadística de la FAO, el consumo mundial de pesticidas se incrementa anualmente desde hace décadas.

      De las 45.000 toneladas de consumo mundial en los años 50, el uso de insecticidas químicos en la agricultura ha ido creciendo constantemente, con un significativo incremento en el año 2003.

      A partir del año 2014 el consumo mundial anual de insecticidas químicos superó los 3 millones de toneladas. La cifra es aún mayor porque las estadísticas no incluyen a la Federación de Rusia, que no aporta datos para la elaboración de las estadísticas. El ranking de consumo de insecticidas químicos es muy similar al ranking de los mayores países productores agrícolas. China, el mayor productor agrícola del mundo, es el país que más pesticidas utiliza (1,8 millones de toneladas), seguido por Argentina y México. Desde otra perspectiva, teniendo en cuenta la superficie cultivada de cada país, el consumo por hectárea más alto corresponde a Japón, Corea del Sur y Taiwan.

      Consecuencias del uso de insecticidas químicos

      A pesar del uso generalizado de pesticidas para el control de plagas en la agricultura, no parece que el problema de las plagas y enfermedades de los cultivos esté solucionado. Porque la mera utilización de pesticidas no garantiza la eficiencia de los tratamientos químicos. De hecho, sólo un 30% de los pesticidas tiene efecto en el control de las plagas. Porque gran parte del producto se pierde por volatilización, escorrentías o lixiviación. El cultivo convencional requiere varias aplicaciones de tratamientos, de un conjunto diverso de componentes. Lo cual no sólo aumenta los costes, sino que también causa una grave contaminación ambiental y excesivos residuos de pesticidas en los alimentos.

      Además, como consecuencia del uso repetido e indiscriminado de los insecticidas químicos sobre las cosechas, la presión evolutiva ha favorecido la resistencia a los mismos por parte de las plagas. Un fenómeno que se ha incrementado recientemente. Sin embargo, no hay duda de que las multinacionales agroquímicas ofrecerán a los agricultores nuevos productos que solucionen el problema. Porque ese sistema de cada vez mayor consumo de pesticidas para mayor beneficio de los fabricantes es el “futuro” de la agricultura que anhelan.

      Es más, a pesar del incremento anual en el uso de pesticidas químicos, los daños de las plagas en los cultivos no se ha reducido significativamente. En un informe presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Hilal Elver, Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación, decía:

      «96. A pesar de su uso generalizado, los plaguicidas químicos no han logrado reducir las pérdidas de cosechas en los últimos 40 años (E. C. Oerke, “Crop losses due to pests”, Journal of Agricultural Science, vol. 144, núm. 1 (febrero de 2006). A/HRC/34/48 24 GE.17-01059). Ello se ha atribuido a su uso indiscriminado y no selectivo, que hace que no solo mueran las plagas, sino también sus enemigos naturales y los insectos polinizadores. La eficacia de los plaguicidas químicos también se ve enormemente reducida por la resistencia que se desarrolla a ellos con el tiempo.»

      Hilal Elver


      El futuro de los productos fitosanitarios

      La tendencia actual consiste en reducir el uso de pesticidas en el control de plagas, en unos casos volviendo a métodos adaptados de la agricultura tradicional, como el control biológico, en otros casos a través del desarrollo de semillas genéticamente modificadas para ser resistentes a plagas específicas. La ingeniería genética ha conseguido insertar el gen de alguna de las más de 200 tipos de proteínas Bt (producida en la naturaleza por una bacteria natural del suelo, Bacillus thuringiensis) en el genoma del cultivo, para crear una resistencia natural al insecto. Cuando la larva del insecto plaga ingiere la bacteria, se activa la proteína Bt en condiciones específicas de pH alcalino en su intestino y lo perfora.

      Respecto al futuro de los pesticidas y el control de plagas en la agricultura, es la industria de las grandes empresas las que determinan el camino a seguir. En el informe previamente mencionado, la Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación, ofrecía elementos de reflexión y debate.

      «El derecho de los agricultores a evaluar tecnologías como los cultivos genéticamente modificados y sopesarlas frente a otras alternativas posibles también se ha pasado por alto en los supuestos de la teoría económica convencional (Daniela Soleri et al., “Testing economic assumptions underlying research on transgenic food crops for third world farmers: evidence from Cuba, Guatemala and Mexico”, Ecological Economics). De hecho, hay quien sostiene que el desarrollo de alternativas se ha visto socavado por el énfasis puesto en la inversión en tecnologías de ingeniería genética«

      Oye Ka et al., “Biotechnology: regulating gene drives”, Science, vol. 345, núm. 6197, 8 de agosto de 2014.

      Software agrícola de control de plagas

      «El secreto de ir avanzando es empezar»

      – Mark Twain

      FuturCrop calcula previsiones a corto plazo de la actividad de 179 plagas agrícolas, a partir de los umbrales de temperatura acumulados, asociados a las etapas críticas de su ciclo biológico.

      Las previsiones de FuturCrop indican, para un día determinado, el estado de la etapa del ciclo biológico de la plaga y el día para realizar el tratamiento más eficiente.

      Vínculos de interés

      Ms. Hilal Elver, former Special Rapporteur (2014-2020)

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