usan indiscriminadamente los pesticidas

Tratamientos químicos preventivos

Algunos estados clínicos pueden justificar el uso preventivo de antibióticos, por ejemplo en el caso de los transplantes. Pero, en general, el uso preventivo de  los antibióticos puede llevar muchas veces a que el resultado sea peor que si no se hubieran usado. El uso innecesario de antibióticos favorece el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos. De igual modo, en la agricultura el uso preventivo, repetitivo e innecesario, de insecticidas está provocando actualmente un auténtico problema en el control de plagas. La práctica habitual de un gran número de agricultores para el control de las plagas agrícolas consiste en realizar tratamientos preventivos con pesticidas, y repetir los tratamientos con el insecticida más potente repetidamente, según los cultivos hasta una o dos veces por semana.

Durante los últimos 60 años, el uso incorrecto de los pesticidas hizo que muchas de las plagas para las que se realizaban tratamientos desarrollaran resistencia a los mismos plaguicidas que se utilizaban. Con frecuencia la menor eficacia de los pesticidas condujo a que los agricultores usaran dosis aún más altas para controlarlas, incrementando así la posibilidad de crear resistencias en las plagas.

Consecuencias del uso indiscriminado de los insecticidas químicos

El uso indiscriminado y repetido de insecticidas químicos ha dificultado el control de plagas por otro motivo. A menudo los pesticidas matan no solo la plaga objetivo, sino también especies benéficas: insectos, mamíferos y aves. Es decir, predadores naturales de las plagas, que tradicionalmente limitaban su explosión demográfica, pues su actividad depredadora las mantenía controladas. Se produjo así un nuevo fenómeno, el brote de plagas secundarias. De hecho, comenzaron a aparecer, en cantidades epidémicas, insectos o ácaros que antes habían estado controlados por especies benéficas y que con frecuencia anteriormente apenas causaban daños en las cosechas. Es el caso de la mosca blanca, los trips, los pulgones o la araña roja. Con el agravante de que muchas de estas especies de plagas, son insectos vectores de enfermedades víricas en los cultivos. El uso sistemático de los insecticidas en el control de plagas ha creado un problema, donde no lo había, y ha dificultado el control de las enfermedades víricas.

Se introdujeron entonces nuevos plaguicidas para controlar las plagas secundarias, con lo que la cantidad total de plaguicidas en uso siguió creciendo.

Legislación vs Producción agrícola

Actualmente los gobiernos, ante la preocupación de los consumidores y la evidencia científica del daño de algunos pesticidas en el medio ambiente y en la salud de las personas, adoptan posturas restringidas en el uso de los pesticidas en la agricultura. Ante la progresiva limitación de las materias activas autorizadas como insecticidas para su uso en la agricultura, los productores agrícolas se sienten ahora limitados en sus acciones para el control de las plagas que dañan sus cultivos. Pero ¿cuántos de esos productores agrícolas han utilizado de manera preventiva e indiscriminada los pesticidas?¿y cuantos dejarán de hacerlo?

Indudablemente, los pesticidas se continuarán utilizando, porque permiten evitar pérdidas importantes de las cosechas. Sin embargo, sus efectos sobre las personas y el medio ambiente, y sobre la propia agricultura, son una preocupación permanente y los productores agrícolas deben tomar la iniciativa.

Software agrícola de control de plagas

“El secreto de ir avanzando es empezar”

– Mark Twain

FuturCrop calcula previsiones a corto plazo de la actividad de 179 plagas agrícolas, a partir de los umbrales de temperatura acumulados, asociados a las etapas críticas de su ciclo biológico.

Las previsiones de FuturCrop indican, para un día determinado, el estado de la etapa del ciclo biológico de la plaga y el día para realizar el tratamiento más eficiente.