¿Qué comen las mariquitas?
Cuando pensamos en las mariquitas (coccinélidos), la imagen mental inmediata es la de un voraz guardián del jardín devorando pulgones sin cesar. Y es cierto: la mayoría de las aproximadamente 6.000 especies descritas son depredadoras formidables. Una sola Harmonia axyridis (mariquita asiática) o una Coccinella septempunctata (la clásica de siete puntos) puede consumir entre 50 y 60 pulgones al día, superando los 5.000 insectos a lo largo de su vida adulta.
Sin embargo, reducir su dieta a los pulgones es una simplificación biológica. El régimen alimenticio de la familia Coccinellidae es un complejo entramado que incluye adaptaciones sorprendentes y especializaciones extremas:
- Especialistas en otras plagas: Muchas especies ignoran por completo a los pulgones. Por ejemplo, los miembros de la tribu Stethorini (como Stethorus punctillum) están especializados exclusivamente en ácaros, siendo uno de los principales frenos biológicos contra la araña roja (Tetranychus urticae). Otras, como las del género Cryptolaemus, prefieren las cochinillas algodonosas.
- La facción vegetariana (Fitófagas): No todas son aliadas del agricultor. La subfamilia Epilachninae está compuesta por mariquitas estrictamente herbívoras. Un caso estudiado rigurosamente es Epilachna varivestis (el escarabajo mexicano del frijol), una especie que mastica y consume el tejido biliar de las hojas de leguminosas, convirtiéndose ella misma en una plaga agrícola.
- Las recolectoras de hongos (Micófagas): Especies de la tribu Halyziini, como Psyllobora vigintiduopunctata (la mariquita de 22 puntos), han desarrollado piezas bucales modificadas con peines microscópicos. No comen insectos ni plantas; se alimentan exclusivamente de las hifas y esporas de hongos ascomicetos, actuando como un limpiador natural contra el mildiu polvoriento (oídio) en los cultivos.
- Polen y néctar (El recurso de emergencia): Estudios de ecología nutricional revelan que, ante la escasez de presas, las mariquitas depredadoras recurren al «pandeo» ecológico consumiendo polen y néctar floral. Este aporte de carbohidratos y proteínas alternativas les permite sobrevivir a periodos de hambruna y madurar sus órganos reproductores, razón por la cual la biodiversidad de flora en los márgenes de los cultivos es crucial para mantener sus poblaciones estables.
¿Qué plagas controlan? (Y su impacto cuantificado en el campo)
El verdadero valor de los coccinélidos en la gestión integrada de plagas (GIP) no radica solo en qué comen, sino en la eficiencia matemática de su depredación. Diversas investigaciones en ecología agrícola demuestran que la mandíbula de una mariquita es una de las herramientas de control biológico más coste-efectivas de la naturaleza.
Dependiendo de la especie de mariquita y de su especialización morfológica, el espectro de control abarca distintas familias de artrópodos fitófagos:
- Pulgones (Aphididae): Es su objetivo más célebre. Especies como la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata) o la mariquita de dos puntos (Adalia bipunctata) son bio-controladores clave de plagas críticas como el pulgón verde del melocotonero (Myzus persicae) o el pulgón de la alfalfa (Aphis craccivora). Un estudio publicado en Biological Control demostró que la liberación inundativa de larvas de Adalia puede reducir las colonias de pulgón en cultivos de ciclo corto hasta en un 85% en menos de dos semanas.
- Cochinillas y Algodonosos (Coccoidea): Las cochinillas, protegidas por escudos cerosos o filamentos algodonosos, son inmunes a muchos insecticidas químicos, pero no a los coccinélidos especializados. El caso más paradigmático es Cryptolaemus montrouzieri (conocido directamente como «el destructor de cochinillas»), un depredador voraz del cotonet (Planococcus citri) en cítricos y viñedos. Tanto el adulto como su larva (que mimetiza falsamente el aspecto algodonoso de su presa para camuflarse en la colonia) limpian los focos devorando huevos y ninfas con una velocidad pasmosa.
- Ácaros y Arañas Rojas (Tetranychidae): Los trips y los ácaros microscópicos escapan al radar de las mariquitas grandes, pero son el objetivo principal del género Stethorus. Especies como Stethorus punctillum poseen una agudeza visual y quimiorreceptora adaptada a los microclimas de las hojas infestadas por araña roja (Tetranychus urticae). A pesar de su diminuto tamaño (apenas 1-1.5 mm), un solo individuo puede consumir hasta 200 ácaros o huevos al día, estabilizando poblaciones que de otro modo provocarían defoliaciones severas en frutales y cultivos de invernadero.
- Moscas Blancas (Aleyrodidae): Aunque menos conocido, ciertas mariquitas del género Delphastus (como Delphastus catalinae) juegan un rol crucial en el control de la mosca blanca de los brotes (Bemisia tabaci) y la mosca blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporariorum). Tienen una preferencia innata por los huevos y estadios ninfales tempranos de la mosca, interrumpiendo el ciclo biológico de la plaga antes de que alcancen la fase alada y dispersen virus fitopatógenos.

El fenómeno de la «Sincronización Fenológica»
Un dato crítico derivado de la investigación científica es que la eficacia de las mariquitas no depende únicamente del número de individuos, sino del timing. Los coccinélidos adultos emergen de su diapausa invernal respondiendo a estímulos térmicos (acumulación de grados-día) que coinciden de forma exacta con la eclosión de los primeros huevos de las plagas primaverales.
Si este equilibrio se rompe debido a anomalías climáticas térmicas, la plaga toma ventaja. Por ello, el monitoreo bioclimático actual no solo predice cuándo atacará el pulgón, sino si las poblaciones nativas de mariquitas estarán listas en el campo para frenar la curva de infestación de manera natural.
¿Qué especies se utilizan en agricultura?
En la producción agrícola comercial e integrada, las mariquitas no se dejan al azar. El mercado de la bio-protección cría de forma masiva especies específicas para su liberación dirigida en invernaderos y cultivos de campo abierto. Cada una de ellas es seleccionada minuciosamente según la plaga diana, el cultivo y las condiciones climáticas operativas.
Estas son las especies más utilizadas y comercializadas a nivel global por los productores de control biológico:
| Especie | Plaga Objetivo Principal | Cultivos Clave | Fortaleza Técnica |
|---|---|---|---|
| Adalia bipunctata (Mariquita de dos puntos) | Pulgones de árboles y arbustos | Frutales de hueso/pepita, ornamentales, hortícolas | Alta movilidad en copas altas; excelente tolerancia al frío primaveral. |
| Cryptolaemus montrouzieri (Destructor de cochinillas) | Cochinillas algodonosas (Pseudococcidae) | Cítricos, vid, plantas de interior, caqui | Su larva mimetiza a la presa; es letal en focos densos de plaga. |
| Stethorus punctillum (Depredador de ácaros) | Araña roja y otros ácaros (Tetranychidae) | Hortalizas de invernadero, fresón, frutales | Su diminuto tamaño le permite patrullar el envés de la hoja sin ser detectado. |
| Hippodamia convergens (Mariquita convergente) | Pulgones en general y trips | Cultivos extensivos, hortalizas de hoja | Capacidad innata para agregarse; muy utilizada en liberaciones de campo abierto. |






Análisis técnico de las especies estrella
- Cryptolaemus montrouzieri (El especialista en blindados): Originario de Australia, este coccinélido es un gigante del control biológico. Su manejo requiere experiencia: los adultos son muy activos con temperaturas superiores a los 20 °C, pero si el termómetro baja, su actividad se ralentiza drásticamente. Lo más fascinante de esta especie es que sus larvas desarrollan unos filamentos blancos cerosos idénticos a los de la cochinilla algodonosa (cotonet). Esto les permite infiltrarse en el corazón de la colonia de la plaga y devorarla desde dentro sin activar alarmas.
- Adalia bipunctata (La preferida de los frutales): A diferencia de otros coccinélidos que prefieren la vegetación a ras de suelo, Adalia tiene un comportamiento marcadamente arbóreo. Se comercializa principalmente en formato de larvas (en estadios L2 o L3) introducidas en cajas de dispersión que se cuelgan directamente de las ramas. Al carecer de alas en esta fase, las larvas se ven obligadas a limpiar el árbol de pulgones exhaustivamente sin el riesgo de que salgan volando hacia parcelas vecinas.
- Hippodamia convergens y el debate de la sostenibilidad: Esta especie norteamericana tiene la particularidad biológica de formar colonias gigantescas durante su diapausa en zonas de montaña, lo que históricamente facilitaba su recolección silvestre para la venta. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que las liberaciones de adultos recolectados en la naturaleza suelen resultar en altas tasas de dispersión (vuelan lejos en busca de su hábitat original). Hoy en día, la tendencia técnica prioriza la cría controlada en bio-fábricas para garantizar individuos con un fuerte instinto de fijación en el cultivo receptor.
Nota de Rigor Ecológico: El uso comercial de Harmonia axyridis (mariquita asiática) está severamente restringido o prohibido en muchas regiones del mundo. Aunque es un depredador hiper-eficiente de pulgón, su introducción masiva en el pasado demostró un comportamiento invasor agresivo, desplazando a las especies de mariquitas nativas y convirtiéndose en un problema de biodiversidad. El control biológico moderno exige el uso estricto de fauna autóctona o estrictamente regulada.
¿Cuándo es el mejor momento para liberar mariquitas?
Liberar organismos auxiliares demasiado pronto puede provocar que mueran por falta de alimento. Si la suelta se realiza demasiado tarde, la plaga puede haber causado ya daños importantes. Aprende cómo sincronizar las sueltas con el desarrollo biológico de la plaga y descubre qué otros organismos auxiliares pueden utilizarse en cada situación.
¿Cómo funcionan en el control biológico? (Mecanismos de depredación y respuestas funcionales)
Para entender la efectividad de las mariquitas en el campo, debemos desvestirlas de su aura de docilidad infantil. Desde una perspectiva biológica, una mariquita es una máquina de matar miniaturizada y sumamente eficiente. Su éxito en los programas de Control Biológico de Plagas se rige por leyes matemáticas y bioquímicas precisas que determinan cómo interactúan con sus presas.
El funcionamiento técnico de un coccinélido en el ecosistema agrícola se divide en tres fases críticas:
1. Localización y el «Efecto Atractor» Químico
Las mariquitas no patrullan los cultivos de forma aleatoria; poseen un sistema de localización quimiorreceptora altamente sofisticado. Cuando una plaga como el pulgón ataca un cultivo (por ejemplo, masticando el tejido de una hoja), la planta activa un mecanismo de defensa evolutivo: sintetiza y libera al aire compuestos volátiles específicos conocidos como HIPVs (Herbivore-Induced Plant Volatiles o Volátiles Vegetales Inducidos por Herbívoros), entre los que destacan terpenos como el farneseno o el salicilato de metilo.
Las mariquitas adultas detectan estas micro-señales moleculares a largas distancias a través de los receptores de sus antenas. El olor de una planta bajo ataque funciona como un imán irresistible, alterando de inmediato su patrón de vuelo para dirigirse al foco exacto de la infestación.
2. Mecánica de captura y digestión extraoral
Una vez en la colonia de insectos, entra en juego la anatomía y la biomecánica de la mariquita:
- Morfología mandibular: Cuentan con mandíbulas esclerosadas provistas de incisivos afilados diseñados para perforar el exoesqueleto blando de pulgones, ácaros y cochinillas.
- Digestión extraoral: Al atrapar a su presa, el coccinélido regurgita jugos digestivos directamente sobre o dentro del cuerpo del insecto fitófago. Estas enzimas licúan los órganos internos de la presa en cuestión de segundos, permitiendo a la mariquita succionar el contenido nutritivo de forma rápida y pasar de inmediato a la siguiente captura.
3. La Respuesta Funcional Tipo II (La matemática del consumo)
En ecología de comunidades, la eficiencia de un depredador se mide a través de sus curvas de respuesta funcional. Las mariquitas adultas y sus larvas muestran de forma característica una Respuesta Funcional de Tipo II.
Esto significa que, a medida que aumenta la densidad de la plaga en la hoja, la tasa de consumo de la mariquita aumenta rápidamente al principio, pero luego se estabiliza (llega a una meseta o asíntota). Esta desaceleración final no ocurre por falta de ferocidad, sino por dos factores puramente físicos:
- Tiempo de manipulación (Handling time): El periodo que el depredador tarda en someter, matar, digerir y limpiar sus apéndices bucales después de cada captura.
- Saciación biológica: El límite metabólico estomacal del propio insecto.
Tip Agronómico de Precisión
Este comportamiento matemático de la Respuesta Tipo II nos deja una conclusión vital para el campo: las mariquitas son excepcionales para mantener a raya poblaciones de plagas bajas o moderadas (control preventivo y de contención). Sin embargo, si la curva de la plaga ya ha explotado de forma descontrolada e inundativa, la capacidad de masticación de las mariquitas se verá saturada por el «tiempo de manipulación».
Por ello, el éxito del control biológico moderno radica en la detección temprana: liberar o fomentar las poblaciones de coccinélidos basándose en modelos fenológicos que nos avisen con antelación matemática exacto cuándo emergerá la plaga.
¿Cuándo realizar la suelta? (La ventana fenológica óptima)
El éxito de una liberación de mariquitas en el campo no se mide por la cantidad de insectos introducidos, sino por la precisión cronológica de su suelta. Realizar una suelta en el momento equivocado es el equivalente agronómico a tirar el dinero: los adultos volarán de inmediato fuera de la parcela o las larvas morirán por falta de alimento.
Para maximizar la tasa de fijación y la eficiencia de la depredación, se deben sincronizar tres variables críticas: la densidad de la plaga, la temperatura ambiental y el ciclo biológico del insecto.
1. El umbral poblacional de la plaga (¿Cuándo hay suficiente comida?)
Existe un dilema técnico en el control biológico: las mariquitas adultas necesitan estímulos visuales y químicos de colonias activas para no dispersarse, pero si la plaga está sobrepoblada, su capacidad se verá saturada por el tiempo de manipulación de la presa.
- Suelta Preventiva/Temprana (Recomendada): Se debe realizar ante los primeros focos detectados o cuando los modelos de previsión fenológica alerten del inicio de la eclosión de los huevos de la plaga (ej. pulgones o cochinillas). En este punto, introducir larvas (estadios L2 o L3) es óptimo, ya que al carecer de alas no pueden abandonar la planta y consumirán las ninfas de la plaga antes de que se multipliquen exponencialmente.
- Suelta Curativa: Si la población ya está establecida pero es moderada, se introducen adultos combinados con larvas. Sin embargo, si la plaga ha colonizado más del 40-50% del follaje de forma masiva, la suelta biológica por sí sola difícilmente frenará la curva a tiempo si no se apoya en un tratamiento de choque compatible.
2. La ventana bioclimática (Límites térmicos y lumínicos)
Como todos los insectos, las mariquitas son animales ectotérmicos; su metabolismo y actividad dependen directamente de la temperatura exterior.
- El umbral térmico: La mayoría de las especies comerciales (como Adalia bipunctata o Cryptolaemus montrouzieri) detienen casi por completo su actividad por debajo de los 12 °C – 15 °C. Por el contrario, temperaturas extremas por encima de los 32 °C – 35 °C les provocan estrés térmico, induciéndolas a buscar refugio en el suelo o a dispersarse volando en busca de microclimas más frescos. La ventana ideal de trabajo óptimo se sitúa entre los 20 °C y los 28 °C.
- El factor fotoperíodo y hora del día: Nunca se debe realizar una suelta a pleno sol ni en las horas centrales del día. El calor excesivo y la alta radiación estimulan el vuelo de dispersión de los adultos. El momento técnico ideal es a última hora de la tarde (atardecer) o a primera hora de la mañana. Soltarlas al anochecer les obliga a asentarse sobre el follaje durante la noche, aumentando drásticamente las posibilidades de que reconozcan el cultivo y localicen los focos de plaga antes del amanecer.
3. La regla de oro del manejo en campo
Antes de abrir el envase comercial, es vital asegurar que se cumplen dos condiciones logísticas:
- Ausencia de residuos químicos: Se debe verificar escrupulosamente el historial de tratamientos de la parcela. Si se han aplicado insecticidas de amplio espectro (como piretoides o neonicotinoides) en las últimas semanas, el efecto residual acabará con la suelta en pocas horas. Respetar los plazos de seguridad para fauna útil es innegociable.
- Humedad y fuentes de agua: Si el ambiente del cultivo es extremadamente seco, se recomienda realizar un sutil riego por aspersión o pulverización con agua limpia sobre las hojas justo antes de la liberación. Las mariquitas llegan deshidratadas tras el transporte en cajas y un aporte inmediato de micro-gotas de agua eleva su tasa de supervivencia y fijación en más de un 30%.
¿Qué ocurre después de liberar mariquitas?
Tras la liberación, las mariquitas comienzan a buscar alimento, consumir presas y reproducirse si las condiciones son adecuadas. El éxito del control biológico depende de que este ciclo se complete correctamente, lo que solo ocurre cuando la suelta coincide con suficiente disponibilidad de plagas y condiciones ambientales favorables.
¿Son suficientes para controlar una plaga? (La realidad del equilibrio biológico)
Esta es la pregunta del millón en la sanidad vegetal moderna: ¿puede un ejército de mariquitas erradicar por completo una plaga y sustituir al 100% el uso de fitosanitarios? La respuesta técnica y honesta es no, si por controlar entendemos «exterminar», pero sí, si entendemos «mantener por debajo del umbral de daño económico».
Para comprender su alcance real en el campo, debemos analizar los límites biológicos y las dinámicas poblacionales que impiden que los coccinélidos sean una solución infalible por sí solos:
1. El desfase demográfico (Estrategas de la K vs. Estrategas de la r)
Los pulgones y los ácaros son lo que en ecología se denomina estrategas de la r: organismos con un potencial reproductivo devastador. Un solo pulgón hembra puede reproducirse por partenogénesis (sin necesidad de apareamiento) y parir hasta 10 ninfas al día, las cuales serán adultas y fértiles en menos de una semana si las temperaturas acompañan.
Las mariquitas, en cambio, tienden más hacia una estrategia de la K: su ciclo biológico de huevo a adulto toma entre 20 y 35 días, y requieren un apareamiento formal. Cuando las condiciones térmicas son óptimas para la plaga, su velocidad de multiplicación es exponencialmente mayor que la capacidad de reproducción y crecimiento de las mariquitas nativas. Si el depredador entra al campo demasiado tarde, la plaga habrá ganado la carrera demográfica.
2. El abandono del cultivo (Dispersión por densidad)
A diferencia de un producto químico que permanece depositado en la hoja, las mariquitas adultas son libres. Tienen alas y un instinto de supervivencia guiado por la rentabilidad energética. Si las mariquitas reducen con éxito la población de pulgones en una parcela hasta niveles muy bajos, el estímulo quimiorreceptor que las mantenía allí desaparece. Ante la escasez de alimento, los adultos desplegarán sus alas y migrarán hacia parcelas vecinas, dejando el cultivo desprotegido ante un posible rebrote secundario de la plaga.
3. El canibalismo como freno metabólico
Cuando la densidad de las mariquitas (especialmente en estado larvario) es demasiado alta en relación con las presas disponibles, se activa un mecanismo de autorregulación biológica: el canibalismo. Las larvas más grandes (estadios L3 y L4) comenzarán a devorar de forma sistemática a los huevos de su propia especie y a las larvas más jóvenes (L1). Este comportamiento, aunque evolutivamente lógico para asegurar la supervivencia de los individuos más fuertes, reduce drásticamente el impacto neto del control biológico sobre la plaga diana.
Conclusión: El enfoque de la Gestión Integrada (GIP)
Sabiendo esto, la ciencia agrícola demuestra que las mariquitas rara vez son suficientes de forma aislada ante ataques severos, pero son herramientas insustituibles dentro de una estrategia de Manejo Integrado de Plagas:
- Frenos de curva: Su función principal no es limpiar el cultivo una vez está infestado, sino actuar como amortiguadores biológicos que aplanan la curva de crecimiento de la plaga en primavera.
- Compatibilidad química: El verdadero éxito radica en combinarlas con herramientas selectivas. Si se requiere una intervención fitofarmacéutica, se debe optar por materias activas bio-racionales (como jabón potásico, aceites vegetales o azadiractina) que eliminen el exceso de plaga pero respeten la vida de las larvas y adultos de mariquita.
- Infraestructura ecológica: Para mitigar el problema de la migración, es imperativo diseñar setos y márgenes florales (reservorios de biodiversidad) linderos al cultivo. Al proveerles polen y refugio alternativo, se logra que las mariquitas permanezcan en la explotación agrícola listas para atacar en cuanto aparezca el primer pulgón.
Preguntas frecuentes sobre las mariquitas
¿Qué comen las mariquitas?
Ver guía de Control Biológico →
¿Todas las mariquitas son beneficiosas?
¿Cuántos pulgones puede comer una mariquita?
Ver modelos fenológicos →
¿Las larvas de mariquita también comen plagas?
¿Qué plagas controlan las mariquitas?
- Pulgones
- Cochinillas
- Mosca blanca
- Ácaros
- Huevos de insectos
Ver catálogo de plagas →
¿Cuándo es el mejor momento para liberar mariquitas?
Ver modelos fenológicos →
¿Las mariquitas eliminan completamente una plaga?
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¿Se pueden comprar mariquitas para agricultura?
¿Las mariquitas pueden combinarse con otros organismos auxiliares?
Ver guía completa →
¿Las mariquitas comen mosca blanca?
Ver ficha de mosca blanca →
¿Las mariquitas sirven para controlar trips?
Ver ficha de trips →
¿Realmente necesitas intervenir en tu cultivo?
No siempre es necesario aplicar tratamientos o liberar organismos auxiliares. El umbral económico te permite determinar si la población de plagas justifica la intervención, evitando costes innecesarios y tratamientos prematuros o tardíos.
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