Cnephasia longana
Cnephasia longana
Cnephasia longana
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Cnephasia longana, comúnmente conocida como tortrícula o gusano de la alfalfa, es una polilla cuyas larvas son polífagas y constituyen una plaga agrícola. Sus plantas hospederas principales incluyen la alfalfa, el trébol, la remolacha, el guisante, la colza y diversas hortalizas y plantas adventicias.
Los daños son causados exclusivamente por las larvas. Éstas se alimentan inicialmente de la epidermis de las hojas (minando) y, en estadios posteriores, pueden unir hojas y brotes con hilos de seda para refugiarse y alimentarse en el interior, produciendo un esqueletizado y defoliación que reduce drásticamente el rendimiento y la calidad del forraje, especialmente en alfalfa.
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Aplicación de FuturCrop para la Coordinación del Control
Para un control eficaz de Cnephasia longana, es fundamental sincronizar las intervenciones con los estadios larvarios más vulnerables. FuturCrop proporciona predicciones precisas sobre diez eventos clave del ciclo de la plaga, permitiendo una gestión proactiva y precisa. La estrategia se organiza en torno a dos momentos principales de intervención y etapas de monitoreo intensivo:
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Primera Intervención (Control Larvario Temprano): El inicio del 1er estadio larvario (2-5%) y su pico máximo (50-60%) marcan la ventana óptima para la primera aplicación. Este es el momento más vulnerable de la plaga, ya que las larvas neonatas son muy sensibles a insecticidas o a la liberación de agentes de control biológico. Una aplicación en este momento es altamente eficaz. Una segunda aplicación, tras el pico, puede ser necesaria para controlar eclosiones rezagadas.
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Segunda Intervención (Control Larvario Tardío o Preventivo): El inicio del 3er estadio larvario (2-5%) y su pico (50-60%) representan una última oportunidad para controlar larvas antes de que causen un daño severo por defoliación. La finalización del 3er estado (90-100%) indica el fin de esta ventana, ya que las larvas pronto se transformarán en pupas, un estadio menos susceptible.
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Planificación y Monitoreo: Eventos como la primera emergencia de adultos y la primera puesta de huevos de la nueva generación son señales para intensificar el monitoreo de huevos y larvas recién nacidas. Las alertas sobre la primera y última eclosión de huevos de la nueva generación definen con exactitud el periodo de riesgo para los cultivos, permitiendo ajustar la estrategia de vigilancia y preparar las intervenciones para la siguiente generación.

