plaguicidas

Cuando la plaga llega a la mesa del consumidor

Los usuarios de internet están descubriendo el mundo del control de plagas a través del hashtag #strawberrybugs (que ya tiene más de 34 millones de visitas). En la red se comparten videos donde, tras remojar fresas en una solución de agua con sal o vinagre, se observan pequeñas larvas saliendo del interior de las fresas. Y quien dice fresas puede decir uvas, arándanos, higos, caquis, higos, melocotones, kiwis, frambuesas, etc.

Porque, a diferencia de otras moscas,  la Drosophila suzukii oviposita en el interior del fruto sano.

Drosophila suzukii

La Bactrocera oleae es otra mosca que desarrolla todo su ciclo de vida en el interior de la aceituna. Lo más probable es que esas fresas u otras aceitunas con larvas de insecto en su interior haya sido rociadas con productos fitosanitarios como mínimo unas 12 veces, con 3 o 4 sustancias químicas distintas. Pero por muchas veces que se rocíe la fruta con insecticida, las larvas de la Bactrocera o de la drosophila se resguarda en su interior y el insecticida no las alcanza.

Bactrocera oleae

El uso injustificado de plaguicidas químicos en la agricultura

En líneas generales los tratamientos químicos contra las plagas son muy poco eficaces, y la FAO considera que se pierde el 40% de la producción agrícola mundial. A pesar de ello, los agricultores llevan 50 años rociando pesticidas en cereales, frutas y verduras de manera creciente. Comer larvas en el interior de las frutas es algo a lo que las nuevas generaciones no están acostumbradas, pero no es dañino y era muy habitual antes de que el control químico eliminara indiscriminadamente todo tipo de insectos de los campos, beneficiosos y perjudiciales para la agricultura.

En realidad, el problema no es que comamos las larvas de Drosophila suzukii en ciertos frutos, el verdadero peligro está en que de la toxicidad de dichos productos químicos no podemos tener una evidencia tan simple tras un remojo de agua y sal, ni sabemos cuales son los efectos de los pesticidas en los consumidores, especialmente niños y ancianos. Y que los consumidores desconocen los productos quimicos utilizados para producir los 250 gr. fresas que llevan a la mesa. 

Las consecuencias sanitarias y ambientales de un uso injustificado de plaguicidas en la agricultura se relacionan con al menos tres grandes problemas:

  • la intoxicación en seres humanos
  • la contaminación del suelo y el agua
  • los desechos de los envases vacíos y remanentes.

El último barómetro específico de seguridad alimentaria de la Unión Europea (UE) determina que España y Portugal muestra preocupación en el 45% de los encuestados por la presencia de pesticidas en las frutas y en las verduras. De hecho, la UE tiene el compromiso para 2030 de reducir al 50% el uso de los pesticidas

Un uso responsable de los insecticidas químicos implica realizar frecuentes monitoreos de los cultivos, tener un conocimiento suficiente sobre el ciclo biológico de la plaga y el momento idóneo de tratamiento (por ejemplo, calculando el desarrollo biológico de la plaga según las condiciones meteorológicas), adecuar el tipo y momento de aplicación al estado en que se encuentra la plaga, evitar los tratamientos repetitivos y/o preventivos.

Software agrícola de control de plagas

“El secreto de ir avanzando es empezar”

– Mark Twain

FuturCrop calcula previsiones a corto plazo de la actividad de 179 plagas agrícolas, a partir de los umbrales de temperatura acumulados, asociados a las etapas críticas de su ciclo biológico.

Las previsiones de FuturCrop indican, para un día determinado, el estado de la etapa del ciclo biológico de la plaga y el día para realizar el tratamiento más eficiente.